
Uno de los elementos interesantes a la hora de diseñar y decidir la ubicación de las plantas en un jardín es la búsqueda de la creación de “ventanas”, que pueden llenarlo de profundidad dando sensación de mayor espacio. Tanto en jardines relativamente pequeños con poco espacio como en grandes jardines, es un buen recurso tratar de utilizar efectos ópticos, visualizando desde un punto plantas a diferentes distancias con un orden que lleve a dar la impresión de estar mirando a través de una ventana.
La primera vez que leí el estupendo libro de ALAN TITCHMARSH HOW TO GARDEN: GARDEN DESIGN, hace ya más de diez años, vi cómo se planteaba el que el jardín fuera una prolongación natural de las casas de campo, que al abrir o asomarse a la ventana realmente sintieras que el jardín no es algo externo y ajeno al interior. A parte de con su consejo de poner plantas aromáticas o con olores agradables cerca de las ventanas de forma que al abrirlas penetre el olor a la casa, el propio jardín puede ser algo más que una zona verde que nos separa de los vecinos como observamos hoy por desgracia en muchas de las urbanizaciones de nuestros entornos.
Es posible plantear la creación de vistas, desde las ventanas o puntos que nos interesen, y jugando con la altura y colores de los arbustos y árboles, con la delimitación y altura de zona de praderas o caminos, que no tienen por qué ser rectas siempre, de forma que visualmente se creen un hueco con espacio y distancia hacia delante, pero para el que no se visualice, desde el punto elegido, por completo ni cada planta ni cada camino. Esto permitirá que nuestra vista nos engañe de forma agradable y que podamos imaginar que se extiende más allá de los límites reales de las lindes de la parcela o finca.
Después del invierno a medida que avanza la primavera es muy bonito ir viendo como al crecer las hojas y aparecer las flores se van poblando estas ventanas y cada día puede que en tu jardín te sorprenda una nueva o que te plantees la formación de otra.