La preparación del suelo es fundamental para poder tener una buena cosecha, evitar problemas de malas hierbas y enfermedades de todo tipo. Empieza con los preparativos un mes antes de la primera siembra que vayas a hacer.
Si es necesario plantar en terrenos cubiertos con hierba, elimina 4 cm de la superficie. Después, tanto si es terreno sin cultivar previamente como si estaba cubierto con hierba, mueve la tierra hasta una profundidad de unos 20- 30 cm eliminado piedras o raíces. Como es un trabajo costoso, aprovecha para ir quitando las raíces de malas hierbas a ratos que vayas teniendo estos días. Es algo costoso, pero evitarás trabajo cuando empiecen a crecer las plantas en primavera y verano.
Finalmente, sobre el terreno ya removido añade bastante materia orgánica. Deja así el terreno unas semanas para que los pájaros y otros animales puedan limpiarlo de caracoles, u otro tipo de plagas. De vez en cuando mueve un poco el terreno para cambiar la tierra de la superficie, el sol va a ir quemando las semillas de malas hierbas que germinen y además los depredadores podrán ir continuando con su trabajo.
Con estos cuidados en unos días podrás empezar a cultivar las hortalizas en tu jardín.