A través de estas entradas encontrarás consejos de actividades a desarrollar en el jardín, técnicas de cuidado y reproducción de plantas, noticias y novedades de nuestro jardín... Esperamos que pueda servirte de ayuda, no dudes en enviarnos cualquier sugerencia.

El pasado verano de 2019 decidimos plantar fresas, en vista del éxito del cultivo de las frambuesas y grosellas que ya contaremos más adelante en este blog. La idea es conseguir fresas pero no tener que llenar todo de veneno para los caracoles y babosas que tanto dan que hacer en nuestro clima, es decir, plantarlas de forma que se pueda de forma efectiva que estén completamente invadidas de caracoles y babosas en los días de lluvias de primavera y verano. Hace ya bastantes años, puede que más de 50 nos cuentan que estuvieron plantadas en una zona bastante húmeda del jardín pero siempre se comentaba que se las comían los caracoles rápidamente. Dado que en este jardín crece de forma natural y muy abundante el fresal silvestre, fragaria vesca, nuestro clima parece adecuado. Las fresas silvestres crecen en los claros de los bosques, en zonas de algo de sombra, bien drenadas (como cuestas), con bastante humus (en zonas dónde caen bastantes hojas de roble sobre todo). Así que la idea es sembrarlas en la zona de huerta del jardín, junto al resto de frutos rojos, en un macizo elevado o cajonera, algo más difícilmente accesible para caracoles y babosas y con muy buen drenaje. En realidad, en muchos huertos se utiliza ya la práctica de plantan en un macizo elevado, frecuentemente con unos tablones, de aproximadamente un metro de anchura, en los que la tierra no se apelmaza tanto, el drenaje es muy bueno y al no estar al nivel del suelto los caracoles y babosas tienen que “viajar” más. Después de intentar comprar unos tablones de madera tratada para poder hacerlo artesanalmente, compramos unos huertos estándar de 1mx1m porque se complicaba bastante el traslado y cortado de los tablones con los medios de los que disponemos. Creemos que no van a durar mucho aunque les hemos dado un lasur, pero como es un experimento para ver si es posible conseguir que se den las fresas, ya dentro de unos años lo fabricaremos de forma más robusta si tenemos éxito. Las plantas de fresas las compramos a raíz desnuda a finales de febrero, de las variedades Elsanta, Ostara, Korona y Cherryberry (si quieres poder elegir te recomendamos que te adelantes a principios del invierno a pedir las tuyas ya que al menos este año ya no quedaban muchos tipos). De momento tenemos 20 plantas, para empezar a ver qué pasa. Con esta mezcla de especies lo que pretendemos es ver cual tiene mejor sabor y se da mejor en nuestro jardín, ya que hay variedades que dan fruta en junio o a principios de veranos y otras que alargan la estación hasta otoño. Cuando llegaron las plantas por correo a principios de marzo, casi no tenían hojas y las plantamos cada una en un tiesto individual, manteniendo a nivel del suelo la corona y sobre una cuña de tierra separando las raices. Asi han estado de marzo a finales de abril, crecieron y salieron adelante todas excepto las de tipo Elsanta... Una vez montado los huertos, en abril, los rellenamos con compost y tierra mezclados. Y las hemos transplantado hace unos días en dos cuadros, uno con la variedad Ostara que ha crecido y brotado fenomenal y que esperamos que de fresas hasta finales del otoño, y otro con la variedad Korona y Cherryberry, que están ahora dando mucha flor y no son “remontantes”. Veremos a ver cómo evolucionan durante el verano, ahora mismo se ven estupendas.